domingo, 18 de enero de 2015

¡El primer aniversario de Historias según la capitana Daisy!

¡Hola!
Hoy estoy de muy buen humor. ¿Por qué? 

¡Porque es el aniversario de este blog!  

Y también es por eso por el que escribo la entrada de color verde, aparte porque es mi color favorito. Bueno, os agradezco que, durante 365 días y 6 horas (que es el tiempo casi exacto en el que dura un año eso ya lo sabemos todo el mundo, listilla ¬¬ pos valep ¬3¬, pero como me gusta explicarlo aunque se entienda...) os hayáis apuntado a subir a este barco, en el que las historias son lo primordial, gracias por esos 21 seguidores actualmente, os quiero hacer un regalo a cada uno de vosotros (uno doble a quien no le haya dado todavía su dibujo de bienvenida, pero, se me ha roto el móvil que tenía junto a la tarjeta SD, ahora tengo otro y he instalado FaceQ, ¿no os importa que los haga en esa aplicación?), gracias por esas 3000 visitas contadas, y por todo el apoyo dado en esos momentos difíciles en los que tenía que superar pequeños baches, y pido mis más sinceras disculpas a todos vosotros por esas veces en las que os prometí algo pero no lo cumplía, por algunas ocasiones en las que perdía los nervios o algo y se me iba la pinza, y, sobre todo, por haber estado tres meses sin dar señal de vida alguna aquí en Blogger. Yo no lo había dejado, no, sólo que se me agotaron las ideas y, por otro lado, los estudios me eran un gran estorbo a la hora de escribir en el blog. Sinceramente, yo cada vez que entro a publicar algo, me siento como si saliese de la cabina de un barco, me dirigiese a la cafetería del mismo, me subiese encima del escenario del lugar, y me dedicase a contar mis historias, y, cuando termino de explicarlas, imagino que bajo del escenario y vuelvo a mi cabina, es muy raro pensar eso pero lo hago, no sé por qué, pero lo simulo de esta forma.




Bueno, espero que estéis disfrutando de la estancia en este barco, un feliz 2015, aunque por atrasadísimo, y, antes de nada, mi firma original NO es "Pasad un... ¡Buen día!", sino "¡Que tengas un buen día!", por eso la imagen-firma no dice lo mismo que la frase que siempre pongo al final, pero tengo la manía, eso sí, de escribir la firma de la primera forma (curiosidades de última horaaaaaa). Bueno, una vez dicho todo esto, me despido con mi firma original por una ocasión como ésta:




¡Que tengas un buen día!

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